1. Lava el boniato y córtalo con piel en trozos de 4–5 cm o en rodajas gruesas (también se puede preparar pelado).
2. Saca 2–3 tiras de piel de la naranja con un pelador y exprime su zumo.
3. En una cazuela ancha de fondo grueso, lleva a ebullición el agua con el piloncillo troceado, las ramas de canela y la piel y el zumo de naranja, hasta que el piloncillo se disuelva. Si no tienes piloncillo, lo sustituye el azúcar moreno de caña.
4. Coloca el boniato en una sola capa, tápalo y cuécelo a fuego lento 20–25 minutos, dándole la vuelta con cuidado de vez en cuando, hasta que se atraviese fácilmente con un tenedor.
5. Cuécelo sin tapa 10–15 minutos más, regándolo con el almíbar, hasta que este quede espeso, brillante, como la miel, y cubra los trozos.
6. Sírvelo tibio o frío, regado con el almíbar; en México a menudo se le echa un poco de leche fría por encima.
Consejo: No lo remuevas con fuerza: al final de la cocción el boniato está muy tierno y se deshace con facilidad; mejor sacude la cazuela.
Estas cookies son imprescindibles para el correcto funcionamiento del sitio web. El sitio no puede funcionar sin ellas y no se pueden desactivar.
Estas cookies nos ayudan a entender cómo usan los visitantes el sitio web. Los datos se recopilan de forma anónima mediante Google Analytics para ayudarnos a mejorar el sitio.