1. Ráscale las semillas a la calabaza y córtala en trozos de 4–5 cm; pela la piel a trozos y redondea con un cuchillo las aristas de los trozos, para que no se rompan al cocerse.
2. Pon los trozos de calabaza con la piel hacia abajo, en una sola capa, en una cazuela ancha y cúbrelos con el dashi.
3. Añade el azúcar y el mirin, llévalo a ebullición y luego baja el fuego.
4. Pon directamente sobre la calabaza un disco de papel de horno más pequeño que la cazuela (otoshibuta) y cuécela a fuego suave 10 minutos.
5. Añade la salsa de soja y cuécela 5–8 minutos más, hasta que la calabaza se atraviese fácilmente con un tenedor.
6. Retírala del fuego y deja que se enfríe en el líquido para que absorba los sabores; sírvela tibia o fría.
Consejo: La kabocha no nimono es un clásico de la categoría japonesa «la comida de mi madre». Gracias a las aristas redondeadas y a la tapa de papel (otoshibuta), la calabaza mantiene una forma bonita: no la remuevas mientras se cuece.
Estas cookies son imprescindibles para el correcto funcionamiento del sitio web. El sitio no puede funcionar sin ellas y no se pueden desactivar.
Estas cookies nos ayudan a entender cómo usan los visitantes el sitio web. Los datos se recopilan de forma anónima mediante Google Analytics para ayudarnos a mejorar el sitio.