1. Enjuaga el arroz en un colador bajo el agua fría hasta que el agua salga limpia y luego escúrrelo bien.
2. Tuesta los chiles poblanos sobre la llama o bajo el grill del horno hasta que estén negros por todos lados, ponlos 10 minutos en un bol tapado y luego pélalos y quítales las semillas.
3. Tritura en la batidora el poblano con el cilantro, el epazote, media cebolla, el ajo y la mitad del caldo hasta que quede liso. Si no tienes epazote, puedes omitirlo: el cilantro lleva el sabor.
4. En un cazo, calienta el aceite y sofríe el arroz con el resto de la cebolla picada pequeña a fuego medio, removiendo, 5 minutos, hasta que esté translúcido y ligeramente dorado.
5. Vierte la mezcla verde y el resto del caldo, sálalo, llévalo a ebullición y luego cuécelo tapado, al fuego más bajo, 18–20 minutos, sin remover.
6. Déjalo reposar tapado 5 minutos, suéltalo con un tenedor y sírvelo.
Consejo: El color verde se conserva mejor si una parte del cilantro la trituras fresca solo al final: el cilantro demasiado cocido se oscurece.
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