1. Pon los garbanzos en remojo la noche anterior y cuécelos 60–90 minutos, hasta que estén tiernos (o usa 400 g de garbanzos en conserva). Precalienta el horno a 200 °C.
2. En una sartén ancha con el aceite de oliva, dora las costillas cortadas en trozos y saladas 8–10 minutos; dale vueltas a la morcilla 1 minuto a su lado y luego saca ambas.
3. En el mismo aceite, fríe 4–5 minutos las patatas cortadas en rodajas gruesas y los tomates partidos por la mitad, con el lado cortado hacia abajo, y sácalos también.
4. Echa en el aceite el arroz, el pimentón y el azafrán y remuévelo 1 minuto; mientras tanto, lleva el caldo a ebullición.
5. Pon el arroz en una fuente plana, mejor de barro; coloca encima los garbanzos, la carne, la morcilla, las patatas, los tomates y, en el centro, la cabeza de ajos entera; vierte el caldo hirviendo y hornéalo 20–25 minutos, hasta que el arroz absorba el líquido.
6. Sácalo, déjalo reposar 5 minutos y sírvelo en la misma fuente.
Consejo: El caldo debe estar hirviendo cuando lo viertas sobre el arroz; si no, el arroz se hace de forma desigual.
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