1. Amasa la harina con la mitad de la sal, 2 cucharadas de aceite, el vinagre de vino y unos 220 ml de agua tibia hasta obtener una masa lisa y elástica; unta la superficie con el resto del aceite y déjala reposar tapada 30 minutos.
2. Para el relleno, aplasta el requesón con un tenedor y mézclalo con los huevos, la nata agria y el resto de la sal hasta que quede liso.
3. Extiende un mantel enharinado sobre una mesa grande, estira la masa y luego, con el dorso de las manos, tira de ella con cuidado hasta dejarla tan fina como la masa de strudel (translúcida); corta los bordes gruesos.
4. Reparte el relleno a lo largo de uno de los bordes largos, en aproximadamente un tercio de su anchura, y enróllala sin apretar con ayuda del mantel; corta el rollo en trozos de 8–10 cm con el borde de un plato (el borde sella los extremos).
5. Coloca los trozos en una bandeja untada con mantequilla, pon encima el resto de la mantequilla en trocitos, riégalos con la nata y hornéalos en el horno precalentado a 200 °C 35–40 minutos, hasta que la superficie esté dorada y con burbujas.
6. Sírvelos calientes, solos o después de una sopa: es un plato tradicional protegido de la región croata de Zagorje.
Consejo: Los štrukli también se pueden hacer cocidos: cuece los trozos en agua con sal 15 minutos y sírvelos con pan rallado tostado o en caldo. No escatimes paciencia al estirar la masa: cuanto más fina, más rica.
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