1. La noche anterior, prepara el almíbar: lleva a ebullición el azúcar con el agua, el zumo y la piel del limón, el jengibre en láminas y la rama de canela, cuécelo 5 minutos, deja que se enfríe y mételo toda la noche en la nevera para que esté helado.
2. Mezcla la harina con la levadura química y la sal, desmenuza dentro la mantequilla fría y luego amasa con la leche hasta obtener una masa lisa y blanda; déjala reposar tapada 30 minutos.
3. Estira la masa con un grosor de 5 mm, córtala en rectángulos de 8×4 cm, haz en cada uno tres cortes a lo largo dejando unido el extremo superior, trenza bien las tres tiras y aprieta el extremo.
4. Calienta el aceite a 170 °C y fríe las trenzas por tandas 1–2 minutos por cada lado, hasta que estén doradas.
5. Saca las trenzas calientes del aceite y sumérgelas enseguida en el almíbar helado; déjalas 30 segundos para que se llenen todos sus poros y luego pásalas a una rejilla.
6. Durante la fritura, mantén frío el recipiente del almíbar colocándolo sobre hielo; sírvelas una vez frías.
Consejo: La koeksister (en afrikáans, pastelito) es la icónica trenza frita de Sudáfrica, de corteza crujiente y llena de almíbar por dentro; en la ciudad de Orania incluso tiene una estatua. El secreto es el contraste de temperatura: trenza caliente y almíbar helado; así queda crujiente y, aun así, el interior se empapa. En una caja hermética, en la nevera, se conserva 4–5 días.
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