1. Deja la masa de strudel 20 minutos a temperatura ambiente dentro de su envase para que se vuelva flexible; mientras tanto, derrite parte de la mantequilla.
2. Pela las manzanas, quítales el corazón, córtalas en láminas finas y mézclalas con el zumo de limón, el azúcar, la canela y las pasas; dora el pan rallado en 50 g de mantequilla.
3. Extiende un paño de cocina ligeramente húmedo sobre una mesa grande, coloca encima una lámina de masa, píntala con mantequilla derretida y pon encima la siguiente; así, una sobre otra, todas las láminas.
4. Espolvorea dos tercios de la masa con el pan rallado tostado, extiende encima el relleno de manzana y riega la parte libre con mantequilla derretida.
5. Enróllalo con ayuda del paño, dobla los extremos hacia dentro y pásalo a una bandeja con papel de horno; píntalo con mantequilla derretida y hornéalo en el horno precalentado a 190 °C 40–45 minutos, pintándolo dos veces más con mantequilla.
6. Cuando se haya enfriado un poco, espolvoréalo con azúcar glas y sírvelo templado con salsa de vainilla o nata montada.
Consejo: La masa de strudel se seca y se rompe enseguida: tapa con un paño húmedo las láminas con las que no estés trabajando.
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