1. Cuece la remolacha con piel hasta que esté tierna (unos 40–50 minutos) o ásala envuelta en papel de aluminio; luego deja que se enfríe, pélala y rállala gruesa; cuece los huevos 10 minutos, hasta que estén duros.
2. Corta el pepino en daditos o rállalo y pica finos la cebolleta y el eneldo.
3. En un bol grande, mezcla el kéfir con la remolacha rallada, el pepino, la cebolleta y la mayor parte del eneldo; sazónala con sal y un poco de zumo de limón: la sopa quedará de un precioso color rosa intenso.
4. Métela al menos 1 hora en la nevera, para que esté helada; si está demasiado espesa, aclárala con un poco de agua fría.
5. Mientras tanto, cuece las patatas, escúrrelas y mézclalas con la mantequilla y el resto del eneldo.
6. Sirve la sopa fría en platos, decorada con huevo duro partido por la mitad, y las patatas calientes con mantequilla aparte, en otro plato.
Consejo: Es el plato favorito del verano lituano, cuyo encanto está en el contraste entre la sopa fría y las patatas calientes; en Vilna, cada verano se celebra incluso un «festival de la sopa rosa».
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