1. La víspera, pon en remojo los garbanzos en abundante agua fría; al día siguiente, escúrrelos y acláralos.
2. Corta las cebollas en medias lunas finas.
3. Pon en un recipiente con tapa apto para el horno (lo mejor es uno de barro) los garbanzos, la cebolla, el romero, el laurel y el aceite de oliva, y vierte agua hasta cubrirlos tres dedos (1,5 litros aproximadamente).
4. Tápalo y hornéalo a 160 °C 3,5–4 horas, hasta que los garbanzos estén muy tiernos y cremosos y la cebolla casi deshecha; compruébalo a las 2 horas y, si hace falta, añade agua caliente.
5. Al final, salpimiéntalo y hornéalo sin tapa 10 minutos más.
6. Sírvelo regado con zumo de limón y con pan fresco.
Consejo: En la isla de Sifnos la meten en el horno el sábado por la noche y se come el domingo, al volver de misa. Si la preparas en olla de cocción lenta, en 8 horas a temperatura baja también queda perfecta.
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