1. Quita a los tomatillos la envoltura como de papel y lávalos en agua tibia para eliminar su capa pegajosa.
2. Pon en un cazo los tomatillos y los serranos con agua hasta cubrirlos y cuécelos 8–10 minutos, hasta que los tomatillos tomen un color verde oliva y estén tiernos, pero sin reventar.
3. Sácalos con una espumadera; reserva un poco del agua de cocción.
4. Pon en la batidora los tomatillos, los serranos, un cuarto de cebolla, el ajo, el cilantro y sal, y tritúralo brevemente: puede quedar con algo de textura. Si está demasiado espesa, aclárala con un poco del agua de cocción.
5. Pruébala y redondéala con sal y, si hace falta, una pizca de azúcar: el tomatillo a veces es muy ácido.
6. Sírvela fría o tibia, con tacos, enchiladas o chilaquiles; en la nevera se conserva 4–5 días.
Consejo: Para un sabor más ahumado, en lugar de cocer el tomatillo, el chile y la cebolla, tuéstalos en una sartén sin aceite hasta que tengan manchas: así se convierte en salsa verde asada.
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