1. Precalienta el horno a 200 °C; pela las patatas (o, si son nuevas de piel fina, frótalas bien) y córtalas en gajos de 3–4 cm; corta la cebolla en octavos y aplasta los ajos con piel.
2. Cuece previamente las patatas en agua con sal 5 minutos, escúrrelas y deja que suelten el vapor 2–3 minutos, para que se seque la superficie: así quedan más crujientes.
3. En una bandeja grande, mezcla las patatas, la cebolla y el ajo con el aceite de oliva, las hojas de romero deshojadas, sal y pimienta, y extiéndelo en una sola capa.
4. Pincha las salchichas con un tenedor en varios puntos, colócalas entre las patatas y ásalo 25 minutos.
5. Dales la vuelta a las salchichas, remueve las patatas, rocíalo con el vino blanco y ásalo 20–25 minutos más, hasta que las salchichas estén bien doradas y hechas por dentro y las patatas doradas y con los bordes crujientes.
6. Sírvelo en la misma bandeja, regado con el jugo del asado.
Consejo: No llenes demasiado la bandeja: si las patatas quedan unas encima de otras, se cuecen al vapor y no se doran; mejor usa dos bandejas.
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