La clásica pechuga de pollo rellena cuyo secreto es la mantequilla especiada escondida en su interior: al cortarla, inunda el plato de mantequilla caliente y aromática.
Relleno
1. Mezcla con un tenedor la mantequilla blanda con el ajo machacado y el perejil picado pequeño y sazónala con sal y pimienta.
2. Forma un cilindro con la mantequilla de hierbas, envuélvelo en film y congélalo hasta que esté bien duro: es el paso más importante, porque si no se saldrá al freírla.
Empanado y fritura
3. Aplana las pechugas entre dos hojas de film hasta dejarlas finas y salpimiéntalas.
4. Pon en cada una una porción de mantequilla de hierbas congelada, envuélvela con la carne y enróllala bien apretada, para que no quede ninguna abertura.
5. Pasa los rollos por harina, huevo batido y luego pan rallado; para asegurar el cierre, repite el paso del huevo y el pan rallado, para que tengan doble empanado.
6. Fríelos en abundante aceite caliente hasta que estén dorados por todos lados y termina de hacerlos 8–10 minutos en una bandeja con papel de horno, en el horno a 180 °C.
Consejo: Después de empanar la carne rellena, vuelve a enfriarla media hora: así la mantequilla se quedará seguro dentro de la carne al freírla.
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