1. Asa los pimientos (mejor de una variedad alargada y de carne fina) en la parrilla o en el horno a 220 °C, dándoles la vuelta, 15–20 minutos, hasta que la piel se ampolle; tápalos 10 minutos y pélalos con cuidado. Déjales el rabito y saca las semillas por un pequeño corte.
2. Desmenuza el queso con un tenedor y mézclalo con 1 huevo y el perejil picado pequeño.
3. Rellena con cuidado los pimientos con la mezcla de queso y cierra un poco la abertura presionando.
4. Bate los otros 2 huevos con una pizca de sal y pon la harina en un plato llano.
5. En una sartén, calienta un dedo de aceite; pasa los pimientos primero por harina, luego por huevo y otra vez por harina, y fríelos a fuego medio 2–3 minutos por cada lado, hasta que estén dorados.
6. Escúrrelos sobre papel de cocina y sírvelos calientes, con yogur o con tarator.
Consejo: Los chushki burek son los favoritos de la cocina búlgara de verano y otoño: aquí «burek» se refiere a la forma rellena y rebozada, no a una masa. Puedes sustituir el sirene por feta; si quieres usar menos aceite, también se pueden hacer en el horno a 200 °C, pintados con aceite.
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