1. Para la base, amasa la harina con 125 g de mantequilla fría, una pizca de sal y 4–5 cucharadas de agua fría hasta obtener una masa quebrada; métela 30 minutos en la nevera y luego estírala en el fondo de una bandeja alta de unos 25 × 35 cm; funde el resto de la mantequilla.
2. Prepara cuatro rellenos: amapola (las semillas de amapola con una cuarta parte del azúcar), requesón (el requesón con los huevos, el azúcar avainillado y una cuarta parte del azúcar), nuez (las nueces con una cuarta parte del azúcar) y manzana (la manzana rallada y escurrida con el resto del azúcar, la canela y las pasas).
3. Mezcla la nata agria con la nata hasta que quede lisa: con esto regarás las capas.
4. Pon 2 láminas de pasta filo sobre la base, riégalas con mantequilla y monta las capas: amapola, pasta filo, requesón, pasta filo, nuez, pasta filo, manzana, pasta filo; riega cada relleno con un poco de la mezcla de nata agria.
5. Repite la serie una vez más (en el mismo orden), cubre con pasta filo y riégalo con abundante mantequilla y el resto de la mezcla de nata agria.
6. Hornéalo a 180 °C unos 60–70 minutos, hasta que la superficie esté dorada; deja que se enfríe por completo y córtalo en cuadrados grandes solo al día siguiente.
Consejo: La prekmurska gibanica es un pastel esloveno protegido por la UE, de la región de Prekmurje, junto a la frontera húngara. A primera vista parece complicado, pero solo hace falta paciencia: puedes preparar los rellenos el día anterior.
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