1. Limpia los hígados de pollo (quítales las membranas y los nervios), pártelos por la mitad y sécalos con papel de cocina.
2. En una sartén grande, calienta mucho el aceite de oliva a fuego fuerte y fríe los hígados en una sola capa, sin moverlos, 2 minutos.
3. Dales la vuelta, añade el ajo machacado y fríelos 1–2 minutos más (por dentro deben quedar rosados).
4. Vierte la melaza de granada y el zumo del limón y saltéalos medio minuto, hasta que cubra los hígados.
5. Salpimiéntalos y retíralos del fuego.
6. Pásalos a una fuente, espolvoréalos con el perejil picado fino y sírvelos con pan de pita, para mojar en el jugo.
Consejo: El sawda djej es el plato caliente y rápido de la mesa de mezze libanesa. El hígado queda tierno y jugoso si lo haces en una sartén muy caliente durante poco tiempo; si te pasas, queda duro y arenoso. Añade la sal solo al final.
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