1. Pon el pollo en una olla grande con la mitad del jengibre pelado y en rodajas y la cebolla partida por la mitad, cúbrelo con el agua y llévalo a ebullición; retira la espuma.
2. Cuécelo a fuego bajo 40 minutos; luego saca el pollo, déjalo enfriar y desmenuza la carne en tiras; cuela el caldo.
3. Lava el arroz y tuéstalo ligeramente en una sartén sin aceite 3–4 minutos: así las gachas quedan aromáticas.
4. Echa el arroz en el caldo colado y cuécelo a fuego bajo, removiendo a menudo, 25–30 minutos, hasta que los granos se deshagan y obtengas unas gachas espesas y cremosas.
5. Sazónalas con salsa de pescado y sal e incorpora el resto del jengibre cortado finísimo.
6. Sírvelas en un cuenco con el pollo por encima, espolvoreadas con cebolleta, cilantro, pimienta y cebolla crujiente, y con gajos de lima.
Consejo: Es la «comida reconstituyente» vietnamita: se toma para desayunar, al recuperarse de una enfermedad o en las noches frescas. Si espesa al reposar, aclárala con un poco de agua caliente o caldo.
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