1. Limpia los calamares, corta el cuerpo en aros de 1 cm y deja los tentáculos enteros; pela las gambas dejando la cola y quítales el intestino; destripa los pescaditos y córtales la cabeza.
2. Enjuágalo todo en agua fría y luego sécalo muy bien con papel de cocina: si la superficie está húmeda, el aceite salpica y el rebozado no queda crujiente.
3. En un bol, mezcla la harina con la sémola de trigo, reboza el marisco por tandas y sacude el exceso en un colador.
4. En una cazuela honda, calienta el aceite a 180 °C y fríe los trozos en tandas pequeñas, echándolos uno a uno, 1,5–2,5 minutos, hasta que estén dorados claros y crujientes.
5. Sácalos con una espumadera sobre papel de cocina, sálalos enseguida y mantenlos calientes mientras fríes el resto.
6. Sírvelo bien caliente, con gajos de limón: el fritto misto no espera, hay que comerlo enseguida.
Consejo: No llenes demasiado la cazuela: si echas demasiados trozos a la vez, el aceite se enfría y el marisco se empapa de grasa.
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