1. Lava bien la soja y ponla en remojo en abundante agua fría al menos 8 horas (lo mejor, toda la noche).
2. Escurre la soja remojada, cuécela 10–12 minutos en agua nueva, enfríala en agua fría y frótala entre las palmas de las manos para soltar la mayor parte de la piel; tira las pieles que floten.
3. Tritura la soja con el agua fría, el sésamo y los piñones en la batidora 2–3 minutos, hasta que quede muy lisa, sazónala con sal y métela en la nevera hasta servir.
4. Cuece los fideos somen según el paquete y luego frótalos bien con las dos manos bajo el grifo de agua fría hasta que estén helados, y escúrrelos.
5. Corta el pepino en bastoncitos finos y el tomate en gajos.
6. Pon los fideos enrollados en boles hondos, vierte encima la leche de soja helada, pon encima el pepino y el tomate, y cada uno lo sala a su gusto en la mesa.
Consejo: El kong-guksu es el plato de fideos refrescante del verano coreano: cremoso, con sabor a frutos secos y sorprendentemente saciante. Si te gusta más espeso, usa menos agua al triturar; en las provincias del sur se sazona con azúcar en lugar de sal.
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