1. Corta la carne de cabrito (también se puede hacer con pierna de cordero) en trozos grandes; machaca el ajo con la sal, el pimentón ahumado y la pimienta hasta obtener una pasta.
2. Frota la carne con la pasta de ajo, ponla en una fuente con la hoja de laurel y el romero, vierte el vino por encima, tápala y métela en la nevera toda la noche.
3. Precalienta el horno a 180 °C; lava las patatas, déjalas con piel y parte por la mitad las más grandes.
4. Pon la carne con el adobo en una bandeja, coloca las patatas alrededor, riégalo con el aceite de oliva, tápalo con papel de aluminio y ásalo 1 hora y 30 minutos.
5. Quita el papel, riega la carne y las patatas con el jugo y ásalo destapado 40–50 minutos más, dándole la vuelta 2–3 veces, hasta que la carne esté dorada y melosa y las patatas crujientes.
6. Deja reposar la carne 10 minutos y sírvela con las patatas, el jugo de la bandeja y ensalada verde.
Consejo: En Portugal, el cabrito es el plato estrella de la comida de Pascua y se asa en horno de leña; en casa, lo esencial es el adobo largo y el asado lento bajo papel de aluminio, para que la carne magra del cabrito no se seque.
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