1. Lava las espinacas, escáldalas en agua con sal hirviendo 1–2 minutos y sumérgelas en agua fría; escúrrelas y estrújalas con las dos manos hasta dejarlas lo más secas posible.
2. Tritura las nueces con el ajo, las semillas de cilantro, el utskho suneli y una pizca de sal en la picadora o el mortero hasta obtener una pasta aceitosa.
3. Pica muy finas las espinacas escurridas con el cilantro (o tritúralos brevemente en la picadora) y mézclalas con la pasta de nueces y el vinagre de vino.
4. Pruébalo y rectifica de sal y vinagre; si está algo seco, añade una o dos cucharadas de agua, para obtener una masa blanda y fácil de formar.
5. Con las manos mojadas, forma bolitas del tamaño de una nuez o discos pequeños, marca la parte de arriba con un tenedor o la punta de un cuchillo a modo de decoración y hunde en ellos granos de granada.
6. Mételos en la nevera al menos 30 minutos, para que se mezclen los sabores, y sírvelos fríos, con lavash o pan.
Consejo: El pkhali es el colorido entrante de la mesa georgiana: también puedes hacerlo igual con remolacha, judías verdes o col. Si no tienes utskho suneli, lo sustituye una pizca de fenogreco molido.
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