1. Pela la cebolla morada y córtala en medios aros finos.
2. En una sartén, con 2 cucharadas de aceite de oliva, pocha la cebolla a fuego medio 10–12 minutos, hasta que esté tierna y transparente; entonces espolvoréala con el azúcar, vierte el vinagre de vino y hiérvelo 3–4 minutos, hasta que el líquido espese como un almíbar.
3. Seca las rodajas de atún, salpimiéntalas y enharínalas ligeramente por ambos lados.
4. En otra sartén, calienta bien el resto del aceite y marca el atún 1–2 minutos por cada lado, para que se dore por fuera y quede rosado por dentro.
5. Pon el atún en una fuente, amontona encima la cebolla agridulce con su jugo y espolvoréalo con las hojas de menta troceadas groseramente.
6. Puedes servirlo caliente, tibio o incluso a temperatura ambiente: en Sicilia a menudo se prepara el día antes para que los sabores se integren.
Consejo: El atún se seca con facilidad: si lo haces del todo por dentro, quedará como el de lata, así que atrévete a dejarlo rosado.
Estas cookies son imprescindibles para el correcto funcionamiento del sitio web. El sitio no puede funcionar sin ellas y no se pueden desactivar.
Estas cookies nos ayudan a entender cómo usan los visitantes el sitio web. Los datos se recopilan de forma anónima mediante Google Analytics para ayudarnos a mejorar el sitio.