1. Pica pequeño el kimchi y reserva 4 cucharadas de su jugo; corta la carne de cerdo en tiras pequeñas muy finas y la cebolla en medias lunas finas.
2. En un bol, mezcla la harina, el agua, el jugo de kimchi, el gochugaru y el azúcar e incorpora el kimchi, la carne y la cebolla: obtendrás una masa espesa, pero aún líquida.
3. En una sartén, calienta 2–3 cucharadas de aceite, vierte la mitad de la masa y extiéndela en una capa fina y uniforme.
4. Hazla a fuego medio 3–4 minutos, hasta que la parte de abajo esté crujiente y dorada y la de arriba haya cuajado.
5. Dale la vuelta, echa un poco más de aceite por los bordes y hazla 3 minutos más; prepara la segunda tortita de la misma manera.
6. Sírvela muy caliente, cortada en porciones.
Consejo: El kimchi-jeon es la mejor forma de aprovechar el kimchi olvidado y demasiado fermentado: cuanto más ácido, más rico. Si la preparas vegetariana, puedes prescindir de la carne sin problema.
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