1. Corta el tempeh en tiras finas como cerillas y sálalo ligeramente.
2. Calienta el aceite a 170 °C y fríe las tiras de tempeh por tandas 4–5 minutos, hasta que estén doradas y crujientes; fríe también en él los cacahuetes 1–2 minutos. Escúrrelos sobre papel de cocina.
3. Deja 2 cucharadas de aceite en un wok y sofríe en él la chalota y el ajo en láminas, el galanga y las hojas de lima kaffir.
4. Añade el sambal oelek, el kecap manis, la pasta de tamarindo, el azúcar moreno y el agua y cuécelo 1–2 minutos, removiendo, hasta obtener un almíbar espeso y pegajoso.
5. Apaga el fuego e incorpora el tempeh y los cacahuetes, para que la salsa los cubra por igual.
6. Al enfriarse queda todavía más crujiente; sírvelo como guarnición con arroz.
Consejo: Es una variante del kering tempe javanés: en un recipiente bien cerrado se mantiene crujiente varios días, por eso se prepara para los viajes y para las bandejas de fiesta. Cuidado: el azúcar al caramelizarse se quema enseguida.
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