1. Desala el bacalao durante 24–36 horas y, tras quitarle la piel y las espinas, desmígalo en trozos pequeños. Quita las semillas a los pimientos choriceros, ponlos 30 minutos en remojo en agua caliente y raspa la carne con un cuchillo; si no los encuentras, usa 1 pimiento rojo carnoso y 1 cucharadita de pimentón ahumado.
2. Corta el pan del día anterior en rebanadas finas.
3. En una cazuela de barro o de fondo grueso, sofríe en el aceite de oliva el ajo laminado 2 minutos sin que tome color, añade la carne de pimiento y el bacalao y rehógalo 2 minutos.
4. Incorpora las rebanadas de pan, cúbrelo con el agua caliente y cuécelo a fuego lento, removiendo de vez en cuando, 20–25 minutos, hasta que el pan se deshaga y la sopa espese.
5. Pruébala y sala si hace falta; luego casca los huevos sobre la sopa y escálfalos tapados 3–4 minutos.
6. Sírvela bien caliente en la misma cazuela, con un huevo para cada uno.
Consejo: El sabor dulce y profundo del pimiento choricero es lo que da carácter a la sopa: no lo sustituyas por pimiento picante.
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