1. Precalienta el horno a 190 °C y unta con mantequilla una bandeja de unos 20×30 cm.
2. Pica fino la cebolla y póchala lentamente en la mitad de la mantequilla 10 minutos, hasta que esté tierna y dulce; deja que se temple un poco.
3. En un bol, bate los huevos hasta que estén espumosos y añade el resto de la mantequilla derretida, la leche, la cebolla pochada, el queso fresco desmenuzado (se puede sustituir por una mezcla de feta y ricotta) y la sal.
4. Incorpora poco a poco la polenta (sémola de maíz) y mézclala hasta que no haya grumos; déjala reposar 10 minutos, para que la sémola se hidrate: la masa debe quedar espesa, pero se debe poder verter.
5. Viértela en la bandeja, alísala y hornéala 40–45 minutos, hasta que la superficie esté dorada y un palillo pinchado en el centro salga limpio.
6. Deja que se temple 10 minutos y luego sírvela tibia, cortada en cuadrados, con carne asada o sopa.
Consejo: La sopa paraguaya es la única «sopa sólida» del mundo: según la leyenda, una cocinera echó demasiada harina de maíz en la sopa del presidente López y la horneó, y el error se convirtió en plato nacional.
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