1. En un bol, chafa el plátano con un tenedor hasta que quede completamente liso. Añade la harina de arroz, el azúcar, el cardamomo molido y el ghee fundido y frótalo bien con los dedos.
2. Añade poco a poco la leche templada y remueve hasta obtener una masa espesa, pero fluida, algo más espesa que la de crepes. Tápala y déjala reposar al menos 1 hora, para que la harina de arroz se hidrate.
3. Calienta el aceite a fuego medio en una cazuela pequeña y honda. La temperatura es la correcta cuando una gota de masa sube enseguida a la superficie chisporroteando, pero no se dora al instante.
4. Con una jarra con pico o una manga pastelera con la punta cortada, deja caer la masa directamente en el aceite formando un aro de unos 10 cm de diámetro, en una sola vuelta, de modo que el final se una con el principio.
5. Pasados 1–2 minutos, dale la vuelta con cuidado con un palillo y fríe también el otro lado hasta que esté dorado. Sácala con el palillo y escúrrela en vertical sobre papel de cocina.
6. Sírvelas calientes o frías, con té o con aloo tarkari (curry de patata).
Consejo: Es la rosquilla festiva de Nepal, que se prepara a montones para los festivales de Tihar y Dashain. Los primeros aros rara vez salen perfectos: no te desanimes, después de unos cuantos intentos le cogerás el truco.
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