1. Salpimienta los muslos de pato y ponlos en una cazuela con la grasa de pato derretida, el ajo, el tomillo y el laurel.
2. Cuécelos a fuego muy lento (en confit), apenas burbujeando, unas 2,5–3 horas, hasta que la carne se separe del hueso.
3. Saca la carne, quítale los huesos y la piel y desmenúzala en hebras con dos tenedores (no la tritures).
4. Mezcla la carne desmenuzada con la grasa colada necesaria para que quede cremosa y untable, pero con hebras; salpimiéntala.
5. Apriétala en tarritos, cubre la superficie con una capa fina de grasa y deja que se enfríe (al menos una noche en la nevera).
6. Deja que se temple un poco a temperatura ambiente y sírvela con baguette recién tostada.
Consejo: Lo esencial de las rillettes es el confitado lento y la textura en hebras, no de paté: desmenúzala con tenedor, no con robot. La capa de grasa cuajada en la superficie la conserva semanas en la nevera.
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