1. Precalienta el horno a 200 °C.
2. Saca el chorizo de su piel y fríelo sin grasa en una sartén pequeña apta para horno (de hierro fundido) 5–6 minutos, hasta que esté crujiente; saca la mitad.
3. Deshebra o ralla el queso y amontónalo sobre el chorizo que queda en la sartén. Si no tienes queso oaxaca, también sirve la mozzarella (mejor la más seca, la de pizza).
4. Esparce por encima el chorizo reservado y hornéalo 8–10 minutos, hasta que el queso se funda por completo y los bordes se doren un poco.
5. Mientras tanto, calienta las tortillas en una sartén sin grasa y mantenlas calientes envueltas en un paño de cocina.
6. Lleva la sartén bien caliente a la mesa; cada uno se sirve el queso fundido en una tortilla caliente, con salsa.
Consejo: Hay que comerlo rápido, mientras se estira: si el queso se endurece, vuelve a meterlo unos minutos en el horno.
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