1. Corta el provolone en dos discos de unos 2 cm de grosor (lo mejor es cortarlos de una pieza entera) y mételos 20–30 minutos en el congelador: así no se derriten enseguida con el calor.
2. Calienta mucho una sartén de hierro fundido (o la rejilla de la parrilla).
3. Pinta los discos de queso con un poco de aceite de oliva y ponlos en la sartén caliente; cocínalos 2–3 minutos, hasta que se forme abajo una costra dorada.
4. Dales la vuelta con cuidado con una espátula ancha, espolvorea el orégano y las escamas de chile y cocínalos 1–2 minutos más, hasta que el centro esté fundido pero el disco siga entero.
5. Mientras tanto, mezcla el aceite de oliva con el ajo machacado y unta con él las rebanadas de pan tostado.
6. Sirve la provoleta enseguida, en la misma sartén, con las tostadas y chimichurri, mientras sigue fundida y elástica.
Consejo: Es la apertura obligatoria del asado argentino: el queso se pone sobre las brasas antes que las carnes y cada uno coge su parte de la sartén común con pan.
Estas cookies son imprescindibles para el correcto funcionamiento del sitio web. El sitio no puede funcionar sin ellas y no se pueden desactivar.
Estas cookies nos ayudan a entender cómo usan los visitantes el sitio web. Los datos se recopilan de forma anónima mediante Google Analytics para ayudarnos a mejorar el sitio.