1. Tamiza la mostaza en polvo en un bol de cristal, para que no queden grumos.
2. Lleva el agua a ebullición y deja que se enfríe hasta unos 80 °C (no debe estar hirviendo, porque eso anula el picante).
3. Viértela poco a poco sobre la mostaza en polvo, removiendo sin parar, hasta obtener una crema espesa y lisa; pasados unos 20 minutos, puedes añadir un poco más de agua si está demasiado espesa.
4. Incorpora el azúcar, la sal, el vinagre de vino y el aceite de girasol.
5. Pásala a un tarro limpio de buen cierre y déjala reposar al menos 12 horas (toda la noche) a temperatura ambiente: en ese tiempo desarrolla su verdadera fuerza, la que se sube a la nariz; después, guárdala en la nevera.
6. Sírvela con gelatina de carne, jamón, carnes cocidas o pelmeni; en la nevera aguanta 2–3 semanas.
Consejo: La «gorchitsa» rusa es mucho más fuerte que las mostazas occidentales: su picante cegador viene de la reacción química entre el polvo de semillas de mostaza secas y el agua caliente, así que úsala con moderación.
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