1. Pon los frijoles negros en remojo toda la noche; luego escúrrelos y cuécelos en 1,5 litros de agua limpia con las hojas de laurel 1–1,5 horas, hasta que estén tiernos, pero sin que se deshagan; escúrrelos y reserva el caldo de cocción: es lo que teñirá de oscuro el arroz.
2. Aclara el arroz en agua fría hasta que el agua salga limpia y escúrrelo.
3. En una cazuela de fondo grueso, fríe en el aceite el beicon en tiras y luego pocha en la grasa 8 minutos la cebolla y el pimiento picados finos; añade el ajo machacado, el comino y el orégano y sofríelo 1 minuto.
4. Echa el arroz, tuéstalo 2 minutos removiendo y luego añade los frijoles y 800 ml del caldo de cocción (si no hay suficiente, complétalo con agua) y el vinagre, y salpimiéntalo.
5. Llévalo a ebullición y luego cuécelo tapado, al fuego más bajo posible, 20 minutos; después retíralo del fuego y déjalo reposar tapado 10 minutos más.
6. Espónjalo con un tenedor y sírvelo con carne asada o con ropa vieja.
Consejo: El nombre hace referencia a la pareja de frijoles negros y arroz blanco; en Cuba, a diferencia del congrí, este se prepara expresamente con frijoles negros.
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