1. La noche anterior, pon los garbanzos en remojo en abundante agua y al día siguiente cuécelos hasta que estén tiernos (unos 45 minutos). Cuece las patatas con piel, pélalas y córtalas en dados pequeños.
2. Para el papdi, desmenuza la harina con la sal y la cucharada de aceite y luego amásala con un poco de agua hasta obtener una masa dura. Déjala reposar 15 minutos, estírala fina, corta discos de 5 cm y pínchalos varias veces con un tenedor, para que no se inflen.
3. En una cazuela pequeña y honda, calienta el aceite a fuego medio y fríe los discos por tandas 2–3 minutos, hasta obtener galletitas crujientes de color dorado claro. Sácalas sobre papel de cocina y deja que se enfríen.
4. Mezcla el yogur con el azúcar y una pizca de sal hasta que quede liso. Aligera la pasta de tamarindo con 2 cucharadas de agua y pica fina la menta.
5. Al servir, coloca los papdi en un plato, esparce encima la patata y los garbanzos y riégalo todo abundantemente con el yogur, la salsa de tamarindo y la menta.
6. Espolvoréalo con el chaat masala, el sev y los granos de granada y sírvelo enseguida, mientras el papdi está crujiente.
Consejo: Es el chaat clásico de las calles de Delhi, en el que hay a la vez dulce, ácido, picante, crujiente y cremoso. Puedes ahorrar tiempo friendo el papdi de antemano: en un recipiente hermético se mantiene crujiente una semana.
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