1. Corta los tomates cherry en cuartos, la mozzarella en daditos (escúrrela), las aceitunas por la mitad y aplasta el ajo.
2. En un bol grande, mezcla el tomate, las aceitunas, las alcaparras, el ajo, el orégano seco, la mitad de la albahaca troceada, el aceite de oliva virgen extra, la sal y la pimienta.
3. Tápalo y déjalo reposar a temperatura ambiente al menos 20 minutos (hasta 1 hora), para que el tomate suelte su jugo y los sabores se mezclen; antes de servir, saca el ajo.
4. Mientras tanto, cuece los fusilli al dente en abundante agua con sal, escúrrelos y déjalos enfriar unos minutos, para que queden tibios.
5. Echa la pasta tibia en el bol, añade la mozzarella y mézclalo bien, para que el aceite de tomate la cubra por todas partes.
6. Sírvela tibia o a temperatura ambiente, espolvoreada con el resto de la albahaca.
Consejo: Es una salsa «cruda» de verano, sin cocción: solo funciona de verdad con tomates maduros y sabrosos; en invierno, mejor elige una pasta con salsa de tomate cocinada.
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