1. La víspera, pon las alubias en remojo en abundante agua fría. Al día siguiente, escúrrelas, cúbrelas con agua nueva, llévalas a ebullición con la hoja de laurel y cuécelas a fuego bajo 1–1,5 horas, hasta que estén tiernas pero enteras; sálalas al final de la cocción.
2. Escúrrelas, saca la hoja de laurel y deja que las alubias se templen.
3. Corta la cebolla en medias lunas finas y frótala con una pizca de sal, para que se ablande un poco.
4. En un bol, mezcla el aceite con el vinagre, el pimentón, sal y pimienta.
5. Mezcla las alubias tibias con la cebolla, el aliño y el perejil picado fino.
6. Déjala reposar al menos 30 minutos, para que se mezclen los sabores, y sírvela a temperatura ambiente: los días de ayuno, como plato único; si no, con carnes asadas.
Consejo: En Serbia es la ensalada clásica de los periodos de ayuno, y a menudo se sirve con prebranac o pescado asado. Puedes ahorrar tiempo con alubias blancas en conserva: solo tienes que enjuagarlas y empezar por el tercer paso.
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