1. Aplasta bien el requesón con un tenedor (o pásalo por un tamiz), añade los huevos, el azúcar, el azúcar avainillado, la ralladura de limón y la sal y mézclalo hasta que quede liso.
2. Mezcla la harina con la levadura química e incorpórala poco a poco al requesón, hasta obtener una masa blanda y un poco pegajosa.
3. Con las manos enharinadas, forma 6 bolas grandes y 6 pequeñas; aplana un poco las grandes y hazles un agujero en el centro con el dedo, como a un dónut.
4. En una cazuela, calienta unos 3 cm de aceite a 170 °C y fríe los buñuelos y las bolas por tandas 3–4 minutos por cada lado, hasta que estén dorados; escúrrelos sobre papel de cocina.
5. Pon un aro en cada plato, encima abundante nata agria y mermelada y, como corona, una bola pequeña.
6. Sírvelos calientes, espolvoreados con azúcar glas, de modo que la nata agria y la mermelada resbalen por la bola.
Consejo: Los papanași son el postre imprescindible de los restaurantes rumanos, y a menudo se discute si la versión auténtica es la de Moldavia o la de Bucarest. Tradicionalmente se sirven con mermelada de arándanos (dulceață de afine) o con guindas en almíbar, pero con tu favorita también están perfectos.
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