1. Precalienta el horno a 200 °C. En México se usa el bolillo; un panecillo normal o un pan francés pequeño también sirven perfectamente.
2. Corta los panecillos por la mitad a lo largo, unta la cara cortada con una capa fina de mantequilla y hornéalos en una bandeja 4–5 minutos, hasta que los bordes se doren un poco.
3. Mientras tanto, calienta los frijoles pintos cocidos en un poco de mantequilla, aplastándolos con un tenedor hasta hacer un puré, y sálalos (o usa frijoles refritos ya hechos).
4. Unta las mitades de pan con una capa gruesa del puré de frijoles y espolvorea abundante queso Chihuahua rallado. Si no tienes Chihuahua, un cheddar suave o un queso tipo gouda también funden bien.
5. Vuelve a meterlos en el horno 6–8 minutos, hasta que el queso se funda y burbujee.
6. Mientras tanto, para el pico de gallo, pica el tomate, la cebolla, el chile serrano y el cilantro, mézclalos con zumo de lima y sal y sírvelo amontonado sobre los molletes calientes.
Consejo: Los molletes son uno de los desayunos favoritos de México: si quieres algo más contundente, puedes freír un poco de chorizo o bacon y ponerlo debajo de los frijoles.
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