1. Pela las berenjenas a lo largo en franjas (una franja con piel, otra pelada), ponlas 20 minutos en agua con sal y luego sécalas.
2. Fríelas por todos los lados en parte del aceite, hasta que estén doradas y tiernas, y colócalas en una bandeja; precalienta el horno a 180 °C.
3. En el resto del aceite, pocha despacio la cebolla en medias lunas finas 10 minutos, añade el ajo en láminas, el chile verde y tres cuartas partes del tomate en dados y cuécelo 5 minutos; sálalo, añade azúcar e incorpora el perejil.
4. Haz un corte a lo largo en las berenjenas, ábrelas un poco con una cuchara y rellénalas generosamente con la mezcla de cebolla; pon encima de cada una una rodaja de tomate.
5. Vierte 150 ml de agua en la bandeja, tápala y hornéalas 40 minutos, hasta que la berenjena esté completamente tierna.
6. Sírvelas a temperatura ambiente, regadas con su propio jugo.
Consejo: El nombre significa «el imán se desmayó»: según la leyenda, por la cantidad de aceite de oliva o por lo ricas que estaban. Es un plato con aceite, por eso está mejor tibio o frío, y al día siguiente aún más rico.
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