1. Pon en remojo el bacalao seco en agua fría 24–48 horas (cambiando el agua 3–4 veces); lleva la leche a ebullición, viértela sobre el pescado y déjalo reposar tapado 1 hora; luego quítale la piel y las espinas y separa la carne en lascas grandes.
2. Cuece las patatas con piel en agua con sal 20–25 minutos, hasta que estén tiernas, pélalas y córtalas en rodajas de 1 cm de grosor aproximadamente; mientras tanto, cuece los huevos 10 minutos hasta que estén duros y córtalos en gajos.
3. En una sartén grande, pocha a fuego lento en el aceite de oliva la cebolla en aros finos y el ajo laminado 10–12 minutos, hasta que estén dorados y dulces.
4. Añade el bacalao y las patatas, ponle pimienta y mézclalo con cuidado, para que las patatas no se rompan.
5. Pásalo todo a una fuente de barro o de cristal aceitada y hornéalo a 200 °C 15–20 minutos, hasta que la superficie se dore ligeramente.
6. Sírvelo decorado con los gajos de huevo, las aceitunas negras y perejil picado.
Consejo: El reposo en leche es el secreto de José Luís Gomes de Sá, un comerciante de Oporto del siglo XIX: hace que la carne del pescado quede tierna, jugosa y ligeramente dulce. No te saltes este paso.
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