1. Envuelve el tofu en papel de cocina y déjalo escurrir 20 minutos, presionándolo con cuidado con un plato; luego córtalo en 8 dados.
2. Para la salsa, lleva a ebullición el dashi con la salsa de soja y el mirin y mantenla caliente; ralla fino el daikon y el jengibre y corta la cebolleta en rodajas finas.
3. Calienta el aceite a 175 °C.
4. Justo antes de freírlos, pasa los dados de tofu uno a uno por la fécula y sacúdeles el exceso.
5. Fríelos en tandas 3–4 minutos, dándoles la vuelta con cuidado, hasta que tengan un rebozado crujiente de un dorado pálido, y escúrrelos sobre una rejilla.
6. Ponlos en cuencos hondos, vierte al lado la salsa caliente y amontona encima el daikon rallado, el jengibre, la cebolleta y el katsuobushi; sírvelo enseguida.
Consejo: La magia del agedashi dōfu es el contraste: tofu crujiente por fuera y cremoso por dentro, en una salsa suave. El tofu sedoso es muy frágil, así que trátalo con cuidado; si eres principiante, el tofu semifirme es más fácil.
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