1. Lleva a ebullición la mayor parte del agua en una cazuela, echa las perlas de tapioca y cuécelas a fuego medio, removiendo de vez en cuando, el tiempo indicado en el envase (normalmente 20–25 minutos), hasta que estén translúcidas.
2. Deja las perlas tapadas en el agua caliente 10 minutos más; luego escúrrelas y enjuágalas con agua fría.
3. Cuece el azúcar moreno con 4 cucharadas de agua hasta obtener un sirope espeso y mezcla en él las perlas; déjalas reposar 10 minutos.
4. Lleva a ebullición el resto del agua, viértela sobre el té negro y déjalo infusionar 5 minutos; cuélalo y deja que se enfríe por completo.
5. Reparte las perlas con sirope en el fondo de 4 vasos altos y deja caer el sirope por las paredes de los vasos.
6. Vierte encima la leche fría y el té ya frío, remueve y sírvelo con una pajita gruesa.
Consejo: Nació en Taiwán en los años ochenta y desde allí conquistó el mundo. Las perlas están mejor cuando se echan a la bebida recién hechas, todavía tibias: al cabo de unas horas se endurecen, así que no las cuezas con antelación.
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