1. Cubre el pollo entero con el agua junto con la cebolla en cuartos, el cardamomo, el laurel, sal y pimienta y cuécelo a fuego lento 60 minutos, quitando la espuma; saca el pollo y cuela el caldo.
2. Trocea el pollo, úntalo con mantequilla y dóralo en el horno a 220 °C 10–15 minutos, hasta que la piel esté dorada.
3. Tuesta el arroz en la mantequilla 2 minutos, cúbrelo con el agua con sal y cuécelo tapado 15 minutos.
4. Lleva a ebullición 1,2 litros del caldo, incorpora la molokhia y cuécela a fuego bajo 5 minutos; no la hiervas con fuerza, porque las hojas se van al fondo.
5. Machaca el ajo y dóralo en mantequilla con el cilantro molido; viértelo chisporroteando en la sopa (esta es la «tasha») y retírala enseguida del fuego.
6. Sirve la molokhia en plato hondo con el arroz y el pollo asado; a quien le guste, puede darle un toque ácido con vinagre con cebolla o con limón.
Consejo: La molokhia (hoja de yute) es uno de los platos más antiguos y queridos de Egipto, una sopa de textura viscosa y sedosa. Se vende congelada y picada en las tiendas de Oriente Medio; si no la encuentras, con espinacas picadas finas obtendrás una sopa parecida (aunque menos viscosa). Según la tradición, al verter la tasha de ajo hay que soltar un gran suspiro (la «shahqa»): así sale bien seguro.
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