1. Haz un corte en cruz en la base de los tomates, mételos 30 segundos en agua caliente, pélalos y córtalos en gajos; corta en rodajas por separado la parte blanca y la verde de la cebolleta; bate los huevos con una pizca de sal.
2. En el wok, calienta 2 cucharadas de aceite, vierte el huevo, cuájalo en trozos grandes y sueltos y sácalo.
3. En el resto del aceite, saltea 30 segundos la parte blanca de la cebolleta, añade el tomate y el azúcar y cuécelo 4–5 minutos, aplastándolo con la cuchara, hasta que el tomate se deshaga y forme una salsa.
4. Vierte el agua, añade la salsa de soja y el resto de la sal, llévalo a ebullición, vuelve a poner el huevo y cuécelo 2 minutos.
5. Mientras tanto, cuece los fideos en otra olla, escúrrelos y repártelos en boles.
6. Cúbrelos con la sopa de tomate y huevo, riégalos con aceite de sésamo, espolvoréalos con la parte verde de la cebolleta y sírvelos.
Consejo: Es uno de los platos más conocidos de la «cocina de mamá» china: es lo primero que cocina cualquier estudiante. En verano queda mejor con tomates maduros y carnosos; en invierno puedes reforzar el sabor con 1 cucharada de concentrado de tomate.
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