El borsch es una sopa de remolacha de Europa del Este, conocida por su precioso color rojo rubí y su sabor terroso y ligeramente dulce. Un plato que da calor en los días fríos y que es fácil de preparar aunque estés empezando.
1. Pela y ralla (o corta en tiras finas) los 400 g de remolacha y las 2 zanahorias, y pica la cebolla.
2. En una cazuela, dora la cebolla en un poco de aceite, añade la remolacha y la zanahoria y rehógalas juntas unos minutos.
3. Corta en dados los 300 g de patatas, añádelos a la cazuela y vierte 1,5 litros de agua.
4. Cuécelo a fuego lento hasta que las verduras estén tiernas (unos 30–40 minutos), salando a tu gusto.
5. Si te gusta más ácido, puedes redondear el sabor con un poco de vinagre o zumo de limón.
6. Al servir, pon en cada plato una cucharada de los 200 g de nata agria.
Consejo: La remolacha tiñe las manos y la tabla de cortar: merece la pena ponerse guantes para rallarla.
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