1. Corta la mozzarella en lonchas de 1 cm de grosor aproximadamente y déjalas escurrir sobre papel de cocina al menos 30 minutos, para que se sequen (si no, se sale al freírla).
2. Quita la corteza a las rebanadas de pan.
3. Pon mozzarella sobre cuatro rebanadas de pan, dejando libre aproximadamente 1 cm en los bordes, sálala ligeramente y tápala con las otras cuatro rebanadas; presiona los bordes con fuerza con los dedos.
4. En un plato, bate los huevos con la leche y una pizca de sal; pasa los sándwiches primero por harina, luego mójalos unos segundos en el huevo (también los bordes) y, por último, rebózalos en pan rallado.
5. En una sartén, calienta unos 2 cm de aceite (170 °C) y fríe los sándwiches 2–3 minutos por cada lado, hasta que estén dorados.
6. Sácalos sobre papel de cocina, córtalos en triángulos y sírvelos enseguida, bien calientes, mientras la mozzarella aún hace hebra.
Consejo: Es comida callejera napolitana; junto a la mozzarella también puedes poner un filete de anchoa, y el pan rallado es opcional: el rebozado de huevo también queda de un bonito color dorado.
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