1. Calienta a fuego medio-fuerte una sartén pesada sin grasa (lo ideal es de hierro fundido).
2. Asa en la sartén los tomates, la cebolla en rodajas gruesas y los ajos con piel 10–12 minutos, dándoles la vuelta, hasta que la piel se ennegrezca en varios puntos y el tomate se ablande.
3. Mientras tanto, quita las semillas a los guajillos y tuéstalos junto con los chiles de árbol en el borde de la sartén 20–30 segundos, hasta que desprendan aroma: ten cuidado de que no se quemen, porque amargan. Pon los chiles en remojo en agua caliente 10 minutos.
4. Pela los ajos y tritura todo con los chiles escurridos, el agua y sal en la batidora hasta que quede liso.
5. Si quieres una salsa más espesa y rústica, también puedes machacar los ingredientes, de forma tradicional, en un mortero de piedra (molcajete).
6. Sírvela fría con tacos, carnes a la parrilla o platos de huevo; en la nevera aguanta 5 días.
Consejo: El chile de árbol es muy picante: empieza con dos y, después de probarla, añade más si lo aguantas.
Estas cookies son imprescindibles para el correcto funcionamiento del sitio web. El sitio no puede funcionar sin ellas y no se pueden desactivar.
Estas cookies nos ayudan a entender cómo usan los visitantes el sitio web. Los datos se recopilan de forma anónima mediante Google Analytics para ayudarnos a mejorar el sitio.