El clásico plato de desayuno americano tiene tres elementos: patata rallada crujiente (hash browns), bacon crujiente y huevo frito. Un auténtico festín de fin de semana.
1. Pela 600 g de patatas, rállalas con el rallador grueso y escúrrelas bien retorciéndolas en un paño de cocina: es el paso más importante.
2. Mézclalas con la cebolla picada fina, sala (1 cucharadita) y echa pimienta.
3. En aceite caliente (100 ml) forma con ellas tortitas planas y fríelas 5–6 minutos por cada lado sin moverlas, hasta que estén crujientes.
4. Corta 160 g de bacon ahumado en lonchas y fríelo en otra sartén hasta que esté crujiente.
5. En la grasa del bacon que queda, fríe 4 huevos.
6. Sirve en un plato los hash browns con el bacon y el huevo al lado, y espolvorea una pizca de pimienta negra.
Consejo: Si no escurres el jugo de la patata, los hash browns no quedan crujientes: se deshacen y se cuecen al vapor en la sartén.
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