1. Asa los pimientos enteros, con el rabito, a la parrilla, sobre la llama del gas o en el horno precalentado a 220 °C (en una bandeja con papel de horno), dándoles la vuelta, 20–25 minutos, hasta que la piel tenga ampollas por todas partes y se ennegrezca a manchas.
2. Pon los pimientos calientes en un bol y tápalos 10 minutos con film o una tapa, para que con el vapor la piel se desprenda fácilmente.
3. Pélalos con cuidado, quítales el rabito y las semillas (recoge el jugo que suelten) y desgarra la carne en tiras anchas.
4. Corta el ajo en láminas finas y pica fino el perejil; en un bol pequeño, mézclalos con el aceite de oliva, el vinagre, el jugo de los pimientos, sal y pimienta.
5. Coloca los pimientos en capas en una fuente plana, riega cada capa con el aliño de ajo y déjalos reposar al menos 30 minutos (en la nevera aguantan 3–4 días).
6. Sírvelos a temperatura ambiente, con pan recién hecho, queso o como acompañamiento de carnes a la parrilla.
Consejo: En Serbia y Macedonia es el entrante obligado de la temporada otoñal de pimientos; los mejores son los pimientos rojos largos de carne fina para asar (roga o babura). No los peles bajo el grifo, porque el agua se lleva el sabor ahumado.
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