1. Quita la corteza al gorgonzola y córtalo en dados pequeños.
2. En una sartén ancha, derrite la mantequilla a fuego lento, añade el gorgonzola y la nata y caliéntalo removiendo sin parar 3–4 minutos, hasta que el queso se funda por completo y la salsa quede lisa: no debe hervir.
3. Mientras tanto, en una olla grande, lleva a ebullición abundante agua, sálala y echa los gnocchi.
4. En cuanto los gnocchi suban a la superficie (normalmente 2–3 minutos), sácalos con una espumadera y pásalos directamente a la salsa.
5. Mézclalos con cuidado, añade un poco de agua de cocción si la salsa está demasiado espesa y espolvoréalos con el parmesano rallado y pimienta recién molida.
6. Sírvelos enseguida, porque la salsa de gorgonzola espesa rápido al enfriarse.
Consejo: El gorgonzola dulce (dolce) es más cremoso y suave; el picante (piccante), de sabor más fuerte: elige a tu gusto o mezcla los dos.
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