1. Abre los panecillos por la mitad en horizontal (el mollete original es un panecillo andaluz blando, plano y enharinado; si no lo encuentras, sirve cualquier panecillo tierno).
2. Tuesta la cara cortada en una plancha caliente o en la tostadora 2–3 minutos, hasta que esté crujiente.
3. Parte el tomate por la mitad y rállalo por la cara cortada con la parte gruesa del rallador; tira la piel y mezcla la pulpa con una pizca de sal.
4. Frota ligeramente la cara cortada de los panecillos calientes con el ajo pelado y partido por la mitad.
5. Úntalos con la pulpa de tomate, riégalos con abundante aceite de oliva, espolvorea sal gruesa y pon encima una loncha de jamón serrano en cada uno.
6. Sírvelos enseguida, con café.
Consejo: Es el desayuno andaluz clásico: el aceite tiene que ser un buen virgen extra, porque aquí es el que da el sabor.
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