La merluza frita es el clásico de los chiringuitos de playa: se busca el equilibrio entre un rebozado crujiente y una carne jugosa.
1. Limpia el pescado y sécalo bien con papel de cocina: así el aceite no salpica al freírlo.
2. Sálalo, pásalo por harina y sacude el exceso.
3. Fríelo en abundante aceite caliente, sin llenar demasiado la sartén, para que el aceite no pierda temperatura.
4. Dóralo por los dos lados.
5. Después de freírlo, escúrrelo sobre papel de cocina.
Consejo: Sírvelo recién hecho, al momento: es cuando el rebozado está más crujiente.
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